Mitos ☾

Embarazo no deseado

Afrodita, diosa del amor y la fecundidad, un día juró a Zeus no embarazarse. Afrodita conoció a Ares, dios de la guerra, al ver su increíble  fuerza, valentía y caballerosidad quedó impresionada, además  le ofrecía joyas y armaduras, las más poderosas del universo, por lo que se enamoró profundamente de él, fue tanto su amor que decidió entregar su virginidad a su amado, olvidando aquella promesa que le había hecho a Zeus, pasaron los días y ella empezó con síntomas demasiado extraños para ella, a los cuales no les tomó tanta importancia. Zeus le dijo que había fallado a su juramento, el cual ella no recordaba, y su castigo sería un embarazo no deseado. Tuvo a su primer hijo sin el apoyo de Ares y fue desterrada del Olimpo.


Ropa interior

Hera diosa protectora del matrimonio, se casó con Apolo dios de la luz, de la música, de la belleza, de la medicina y de la poesía, a ella le sorprendió su hermoso canto y se quedó enamorada de él, mientras ellos caminaban en el bosque encontraron una especie de tela, la cual se le hizo muy interesante y empezaron a jugar con ella, viendo cómo se les vería al tenerla puesta; la llevaron al Olimpo, como Hera tenía arranques de celos por Apolo decidió usarla para cubrir sus partes íntimas de ambos, impusieron la moda y al ver que ambos utilizaban cierta tela sentían envidia y los acusaron con Zeus, él apoyó la idea.  Y los nombró los creadores de la ropa interior.
Autores:
Miguel Ángel Maldonado Benítez
Mariana Oyarzabal Notario
Jesús Emmanuel Sánchez Machorro


Lluvia
Desde un comienzo, el dios “Yohuali” (del náhuatl; que significa noche) y la diosa “Cemilhuitl” (que significa día), quien a través del cosmos, empezaron a construir un mundo en el cual, quienes habitaran en ese mundo, los idolatraran, de tal modo que cada vez que miraran hacía arriba lo único que vieran fuese sus rostros. “mitad negro y mitad blanco”, creando el cielo.
Así Yohuali y Cemilhuitl crearon todo lo material en la tierra, una vez terminando de crear y perfeccionar al mundo, empezaron a crear, a partir de sus entrañas, a los humanos y con ellos varios dioses, entre ellos nació “Quiyahuitl” (que significa lluvia), al cual le encargaron diferentes tareas que cumplir.
Pero cada vez que intentaban ponerse de acuerdo Yohuali y Cemilhuitl, sobre crear a una especie única y específica en la tierra, Yohuali, estremecía al cosmos, de manera que perturbaba a los demás dioses, lo que Quiyahuitl, intentaba calmarlos, para que sus creaciones no los vieran y los dejaran de adorar. El desacuerdo entre ambos dioses creadores de todo lo material, fue de tal grado que se dividió el tiempo en dos y a su vez el cielo, un tiempo oscuro, y otro tiempo blanco. Creando así la noche y el día. Pero como nunca podrán estar de acuerdo ambos dioses, Quiyahuitl, cada vez que vuelven a discutir, cubre los cielos con su esencia de tal modo que los humanos no vieran las discusiones, y con sus lágrimas intentar unir el cielo con la tierra, para así unir a los humanos. Tal como nunca podrá hacerlo con sus padres nuevamente. Por eso llueve, y el cielo torna a un color gris, porque los dioses creadores de todo, pelean nuevamente por la misma polémica que han peleado desde el principio de todo. Recuperado de (s/f) http://www.manana.cz/slovnik/nahuaco_sp.php

                                                                     Arcoíris
Se dice que hace mucho tiempo, los dioses del Olimpo necesitaban de dos cosas indispensables para poder ser inmortales, la primera es la adoración de la humanidad y la segunda era una fruta que solo podía ser plantada y recogida por la diosa fortuna, esta fruta tenía todos los nutrientes necesarios para que los dioses pudieran ser jóvenes y bellos.
La diosa fortuna era tan hábil, astuta, rápida, inteligente, bella y cuidadosa que ningún ser mortal lograría tocarla. Su belleza se reflejaba en su cabello, el cual estaba hecho de hermosas joyas, al bajar por el cielo para recoger los frutos su cabello dejaba tras de sí un hermoso matiz de colores, por lo que se podía localizar muy fácilmente, sin embargo nunca la podrías alcanzar porque solo queda la ilusión de que estuvo ahí.
Se dice que si logras llegar hasta rayos habrá una posibilidad de que encuentres a la diosa fortuna, si la atrapas te concederá un deseo, pero debes ser más rápido que ella para poder alcanzarla.

Autores:
Luis Fernando Ovando Beristaín
Jesús Arturo Robles Salazar
Gabriela Chávez Ramos



Lluvia

Y en el espacio sideral todo era regocijo y alegría, la niña blanca de cara redonda, de hábitos nocturnos, todas las mañanas antes de subir a la nube y retirarse a su alcoba láctea, asomaba su difuminada carita y con gracia y timidez lanzaba un suspiro de enamoramiento al Señor Helio, fuerte y supremo, amo y señor del sistema que le circundaba,  ¿alguna vez el sol le dijo a la luna que la amaba, alguna vez le prometió el universo? ese es secreto de los dioses universales, no lo sabemos pero su fuego abrazador llegaba hasta la carita de la tierna criatura y con un cálido halito emitía un suspiro que entibiaba el frío de su alma y daba claridad a su oscuridad, entonces ella  se sentía correspondida, pero no todo lo que brilla es oro ni todo lo que nos ve es amor, el amo Helio tenía un gran defecto, él no estaba hecho para el amor, para las noches mágicas llenas de palabras románticas, para servir de cobijo a los enamorados amparados bajo su velada oscuridad, no, él era el amo y señor sin pretensiones ni escenas rosas o cursilerías, un día después de una lánguida noche de ensueño la luna no pudo contener más su velado enamoramiento y decidida a acercarse al señor sol quiso ir a su lado,  pero Geo no la dejó salir por lo que la ató a su cintura con poderoso cordel imantado e invisible desde ese día enojada llena de coraje quiso huir, varias veces lo intentó sin éxito alguno, lo único que logró un día fue entristecer a la grandiosa Geo con un eclipse solar,  enternecida Afrodita le explicó la naturaleza de las cosas y el infortunio que tienen algunos seres, hay seres que aunque se quieran están destinados a vivir separados contra las leyes de la naturaleza nadie puede ir,- pues el universo- intervino el sr. Pitágoras- tiene una estructura perfecta, exacta y bien definida donde quebrantarla es desatar la furia de los Titanomaquia-,  su razón comprendió bien pero como toda enamorada su corazón no lo superó y de su tez blanca empezaron a rodar dos gotas gélidas transparentes y luego más, más y  una tras otras empezaron a rodar y cubrir a Geo creyendo que de esta manera la podrían doblegar  y con lluvias romper el campo magnético lunar, la verdad es que esto es imposible pero cuando el amor es eterno pervive mientras los amantes existan así que cada que lo ve y revive el intento Geo cubre un denso manto para separarla del sol y  Selene llora amargamente. Algunas veces más y otras apenas suspira si sientes gotas ligeras o grandes tempestades son motivadas por un gran amor imposible como inquebrantable es el universo.

                   
         MITO DE CRONOS (Anorexia)

Saturno siendo uno de los hijos más crueles de Urano y Gea,  se veía obligado a devorar a toda su descendencia  para así no perder el trono, prometido por un titán; entonces cada vez que tenía un hijo lo comía; devoró a Neptuno, Plutón, Hestia, Démeter y a Hera, pero Rea, su esposa se negó a entregar a Zeus, su ultimo hijo, decidió esconderlo y pedir ayuda a uno de los titanes. Cronos al darse cuenta del engaño se enfrentó a Rea y al titán para así no correr el riesgo de perder el poder, pero su lucha fue en vano, ya que el titán era más fuerte y poderoso, lo castigo entregándole el poder a Zeus; cronos fue encerrado en Italia en el reino  del rey Jano, donde se deprimió y poco a poco fue dejando de comer, ya que ahora no tenía ni poder, ni familia y se sintió culpable por comerse a sus únicos  hijos. Con el tiempo comenzó a adelgazar y dejo atrás el vigoroso hombre que era y que había gobernado el olimpo.
El tiempo hizo sus estragos en él, ahora era viejo, calvo y con una gran barba, pero la culpa seguía presente, junto con el desequilibrio alimenticio.


Autores:
Avelino Gámez Sthefanya
Luna Velázquez César Iván
Orea Morales Linda Itzel